Zapatos de mujer: el dilema de las cuñas

By | 27 abril, 2015

Ahora que estamos en primavera y especialmente pensando en el verano, son (somos) muchas las mujeres que empezamos a ojear con especial interés los escaparates de las zapaterías en busca de unas cuñas de mujer realmente bonitas. Y no es fácil, a menudo. ¿Cuál es la dificultad de dar con una cuña de mujer adecuada?

Pues la clave de la cuestión es la comodidad, o la falta de ella más concretamente. Porque en el mercado se pueden encontrar cantidad de zapatos de mujer que se adecuen a nuestros gustos pero lo que resulta mucho más complicado es que se adapten a nuestros pies como debieran. Y entre ellos las cuñas de mujer son uno de los zapatos preferidos para la primavera-verano. Con faldas y vestidos largos quedan genial y son frescos para capear bien los días de calor, pero… pueden surgir algunos inconvenientes.

Los principales problemas: peso y rozaduras

Las cuñas son unos zapatos de dimensiones mayores que un zapato plano o unas bailarinas. Por ello es particularmente interesante dar con unas cuñas que además de ser bonitas sean ligeras. Especialistas en calzado como Fluchos tienen esta característica muy en cuenta y por eso han creado cuñas con la mitad de peso que otros zapatos del mercado, como el modelo MÍA Soft Marino Soft Bark.

Otro de los grandes inconvenientes con el zapato de verano son las rozaduras. En esos días de calor es muy usual llevar el pie desnudo, de forma que queda más expuesto al polvo y a los agentes externos pero también a las posibles imperfecciones del zapato. En tiempos añejos cuando los zapateros lo hacían todo a mano era una gran preocupación de estos artesanos procurar calzado que fuera realmente perfecto, no sólo en lo estético sino especialmente en términos de comodidad. Con el triunfo de lo industrial son varias las cadenas de fabricación de calzado que ya no cuidan tanto el producto.

Por suerte hay quien sigue teniendo esta idea muy presente, como la empresa que antes mencionábamos: Fluchos. El concepto de zapatos que trabajan en esta empresa es muy interesante puesto que ponen todo el empeño en ofrecer zapatos y concretamente cuñas de mujer elaboradas en pieles naturales de primera calidad, blandas y flexibles. De este modo se minimiza el riesgo de rozaduras y se asegura la máxima adaptabilidad de la cuña al pie de la mujer. Al fin y al cabo es así como siempre debería funcionar, pero en demasiadas ocasiones parece que es el pie el que se tiene que hacer a esa superficie rígida y por eso las rozaduras hacen acto de presencia.

Que la mujer cuente con este punto a su favor es especialmente importante cuando de cuñas se trata, porque al ser un calzado de mayor peso que otros tipos de zapato el efecto del roce puede incrementarse y acabar con un pie muy rozado. Si además se le suma el efecto del calor y del polvo, que también pueden aumentar el roce… parece que estamos ante un dilema. ¿Cuñas sí o cuñas no?

Lo más importante: la calidad

cuñas-mujer-ante-negroCuando un zapato está bien hecho no hay que preocuparse en exceso, ni por el peso ni por las rozaduras. Los profesionales que lo han elaborado (ya sean artesanos o industriales) habrán tenido muy en cuenta que lo que necesita  todo cliente es un zapato que le permita pisar con comodidad. Al fin y al cabo las jornadas son largas y el pie puede resentirse bastante si el zapato con el que se le calza no es el adecuado. Así es que hay que mirar mucho qué tipo de calzado compramos. No por ser muy bonita o llamativa una cuña de mujer va a ser la que mejor nos va, porque hay factores más importantes como la calidad con la que haya estado hecha. De no ser así podremos lucir esas cuñas de mujer un día o dos, o a ratos, pero no podremos ponérnoslas durante todo el día si nos apetece porque nuestros pies no lo aguantarán.

Y especialmente en las épocas de primavera y verano lo que queremos es disfrutar, relajarnos saliendo con amigos o con parejas, no andar sufriendo porque esas cuñas de mujer que nos hemos comprado nos están destrozando el pie y lo único que queramos hacer sea llegar a un banco o a casa para poder descalzarnos. Por eso es tan importante elegir bien nuestro calzado.

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